Manuel ha sido el primero en despertarse hoy y lo ha hecho a las 7:30. Los demás se han ido despertando paulativamente un poco más tarde cada uno. La idea inicial era partir de inmediato (sin desayunar “ni ná”, que se suele decir), pero la casualidad ha vuelto a jugar una baza a nuestro favor; poco antes de salir llaman al teléfono a Pernille. Es el periódico local. Una de las personas a las que preguntamos ayer por la noche para llegar a esta casa le ha avisado de que hay un porrón de españoles en bicicleta en una casa del pueblo y para allí que han ido. Como tardará unos minutos en venir, nos da tiempo a desayunar copiosamente hasta que llega. Después nos entrevista, nos hacemos unas fotos, nos despedimos y nos vamos.
Tenemos que llegar hoy a Næstved, un pueblo a mitad de camino entre Rødby y København (oséase, Copenhague). Son unos 90 kilómetros y ya son más de las 10:00: volveremos a pedalear de noche.
Después de rodar durante tanto tiempo 3 ó 4 personas se hace raro rodar 6 todos juntos, nos da la sensación de ser muchos más. Sigue haciendo frío, y cada cual se enfrenta a él como buenamente puede: doble culotte, dos pantalones, varias capas, varios impermeables, botas, goretex, sympatex, una simple bolsa de plástico para proteger las pertenencias más queridas o sensibles…En la guerra y en el cicloturismo todo vale. De todas formas lo soportamos bastante bien, y rodando a velocidad generosa el frío se deja de sentir. Los paisajes no son lo más bonitos que hemos visto, pero los alegran algunos puentes sobre el mar que tenemos el placer de cruzar. Y de paso nos hacemos algunas fotos en los que más nos gustan.
A mitad de recorrido hacemos la parada para comer, y surge el problema monetario; en Dinamarca se usa la corona danesa en lugar del euro. En algunos establecimientos puedes pagar en euros, pero te cobran bastante más, tiene que ser en billetes y el cambio te lo dan en coronas danesas. Así que preferimos entrar en un banco y cambiar euros por coronas que, aunque te cobran por ello, es una tasa fija y entre todos tocamos a menos. Hecho esto buscamos un lugar para comer calentitos y elegimos una pizzería-kebab. Comemos y nos vamos (cómo no) a una pastelería a tomar café y dulces. Juan aprovecha para intentar ligar con la dependienta con chistes malos mientras los demás planeamos como nos vamos a repartir hoy, ya que tenemos dos casas para alojarnos. Cuando salimos ya es de noche y hace mucho frío, así que nos ponemos las luces y los reflectantes y continuamos la etapa. A pesar de no haber ninguna luz auxiliar a parte de los frontales (que no iluminan mucho), se rueda bastante bien por el carril bici y vamos bastante rápido.
Llegamos a Næstved dos horas después; no nos ha llovido y, a pesar de marcar pocos grados sobre cero el termómetro, la sensación térmica es más cálida que durante el día. Alberto lleva un GPS, así que se acabaron las yimkanas de buscar mapas y preguntar a la gente: vamos directamente a la casa a la voz de “a 200 metros, gire a la derecha”. Llegamos a la primera casa y nos presentamos; los hospedadores se acongojonan un poco al ver a 7 personas, ya que ellos habían pactado para 3, pero explicamos que 4 de nosotros se irán a otra casa y el ambiente se distiende. Después nos separamos y cada uno se va para su casa que, casualidades de la vida, están a 40 metros la una de la otra.
jejjee, me imagino la carita de vuestros hospedadores al ver que el número de invitados se había duplicado, jejejejej, qué bien organizados vais, y qué alegría ver a más gente en el grupo.
SUPER BESAZOSSSSSS
Oye, cómo tenéis prevista la vuelta??? directos a Valencia, pasáis por Madrid??? cuándo volvéis¿????
bssss